Un mundo sin Sol
Los océanos del mundo esconden paisajes asombrosos. Lejos, debajo de las olas, hay enormes cordilleras y volcanes activos. La roca fundida del centro de la Tierra sale por algunas grietas de la corteza terrestre. Estas grietas se llaman fallas.
La luz del sol no llega hasta las profundidades del océano, a muchos kilómetros de la superficie. El que hubiera muy poca luz y frio extremo hacia creer a la gente que no podían existir seres vivos.
Entonces, en 1997 los geólogos a bordo del Alvin, un pequeño submarino diseñado para sumersión profunda, hicieron un gran descubrimiento. Descendieron, 2,591 m, para alcanzar la falla de las Galápagos. Allí las luces del Alvin revelaron un oasis lleno de vida. Había agua caliente que brotaba de las grietas del suelo. Algo en el agua proporcionaba el alimento necesario para mantener vivos a una gran variedad de animales raros.
Había lombrices rojas, algunas de 4m. Había cientos de almejas y ostras de concha lisa, también cangrejos y unos peces raros igual.